Me dio por re-leer cosas que escribí hace un tiempo y vi que
tenía tanta pena, rencor, desilucion...
Nadie es perfecto y es probable que todos hayamos desilucionado a alguien alguna vez.
Yo no mando a la cresta a la primera (ni a la segunda) y no porque no quiera, sino que no puedo aun sabiendo que sería lo mejor. Siempre pienso que pudo ser un desliz, sobre todo si se trata de alguien a quien quiero mucho. Ahora creo que es eso lo que sembraba el rencor: la desilución.
A veces me cuesta creer lo que estoy viendo, no lo puedo entender, no me calza. Y eso me duele muchísimo.
Ahora ya no hay rencor ni odio ni desilución. Lo mas triste es que tampoco queda el amor, ahora es todo indiferencia. Ya quisiera que de la nada apareciera un "estuvo mal, perdóname" pero ya asumí que eso no va a pasar porque ni siquiera sabe que existió un error.
De todas formas, no se si habré logrado mandar a la cresta pero al menos "no querer", en éste caso, es más sano.
Creo que mandar a la cresta es un arte para el que no tengo talento.
La hora en Chile continental
lunes, 7 de mayo de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)




No hay comentarios.:
Publicar un comentario